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Conflictos al volante

pareja discutiendo en el coche

"Me vuelve loca que mi marido siempre intente aparcar, cuando llegamos a un centro comercial, en primera línea de playa, como digo yo. Esto hace que minutos después de estar dando vueltas y vueltas -y más vueltas- acabemos discutiendo". Esta es la historia de Yolanda, una lectora de Yo Dona. Como ella y su marido, son muchas las parejas que discuten cuando uno va al volante y el otro ocupa el asiendo del copiloto.

Y es que conducir es una de las situaciones que más irritan a las parejas y donde mayor número de discusiones se generan, según un estudio realizado por el fabricante de navegadores Navigon, seguido de los enfrentamientos durante periodos vacacionales y las disputas mientras se hace la compra en el súper. Según la psicoanalista malagueña experta en terapia de pareja Helena Trujillo, "con estos problemas en el coche muchas parejas manifiestan su dificultad para gestionar sus propias vidas, aún inmaduras. Necesitan proyectar en el otro su impotencia para tomar decisione". Un estudio realizado por la empresa de alquiler de automóviles Goldcar entre sus usuarios ha desvelado que el 60% de los encuestados tiene más enfrentamientos cuando viaja con su pareja que cuando lo hace con un familiar o amigo.

Existen muchos motivos por los cuales los enamorados discuten en el coche. Una situación de 'alto riesgo' es el fatídico momento de aparcar. El 41% de los encuestados por Goldcar afirma que le irrita la manera que tiene su pareja de hacerlo. Desde la posición del copiloto todos saben situar el coche a la perfección e intentan -a veces de manera muy brusca- indicar a su media naranja la forma perfecta para estacionar el vehículo rápidamente, lo que hace que, como en todas las situaciones 'críticas', se produzca una disputa por ver quién tiene la razón o, en este caso, quién aparca mejor. Y no se puede obviar el momento de introducir las bolsas en el maletero. Un estudio realizado por Volkswagen sobre los hábitos al organizar el equipaje demuestra que son los hombres quienes habitualmente colocan los bultos (60%) y un 22% de los encuestados admite que se producen disputas sobre la mejor manera de hacerlo.

Según la mencionada encuesta de Goldcar, normalmente no nos gusta la forma de conducir de nuestra pareja, adjudicándole una nota de seis sobre 10, mientras que nosotros mismos nos valoramos con un generoso nueve. Tampoco nos gusta que ponga la música alta (17%) ni que supere los límites de velocidad (26%), aunque no nos molesta tanto que coma o beba mientras conduce (solo a un 5% le irrita).

En nuestro país el tópico manda que sea el hombre quien conduzca y la mujer vaya de copiloto. Pero esta combinación es incorrecta, según un estudio de la Fundación Línea Directa. La unión perfecta tendría a la mujer al volante y al hombre de copiloto, una fórmula que registra unos índices de accidentalidad seis veces inferior a la combinación convencional (diga lo que diga el refranero con su mismoginia: 'mujer al volante peligro constante'). El perfil del copiloto perfecto es el de un hombre de entre 60 y 69 años con una actitud activa en el coche pero que no molesta al conductor y se limita a cumplir las normas.

En definitiva, y viendo todo lo que puede llegar a ocurrir en el interior de un vehículo, solo queda aprender a convivir en pareja para que estas situaciones delicadas no pasen de ser una anécdota, porque no pasa nada por tener discusiones (dentro de un límite). "Discutir es hablar, no el fin del mundo", explica Trujillo, "y hay que aprender a seguir adelante y no avivar el recuerdo y el rencor". "Reconocer los deseos propios y trabajar sobre las dificultades de cada uno ayudará a establecer relaciones maduras y fuertes. La impulsividad no es buena", recomienda la especialista. En la misma línea se muestra el psicoterapeuta José Antonio García, que aboga por la comprensión, "tolerar las diferencias y aceptar al otro tal y cómo es". Toma nota y ¡buen viaje!

El primer viaje

"Ocurrió tras un año de noviazgo. Estaba tan contenta que no paraba de contarle cosas y él solo me gruñía. Así que me enfadé y le pregunté que por qué no me hablaba, y él se defendió diciendo que estaba concentrado conduciendo. Le pregunté si esa era la forma que tenía de afianzar nuestra relación. Tras un largo silencio dijo: 'Se nos casa la infanta'. Le miré y explicó: "Aquí, afianzando la relación". (Inma)

Un tímido con mucho retraso

"Días antes de un evento mi marido me preguntó si conocía bien la calle donde este se celebraba y si se aparcaba bien en la zona. Todo, porque es muy tímido y quería llegar antes de que aquello se llenase de gente. Para que fuese tranquilo, salimos con bastante antelación. Pero me confundí de calle. Y además, había atasco. En resumen: al llegar al sitio, tardísimo, estaba lleno y tuvo que saludar a todo el mundo. Estuvimos varios días sin hablarnos...". (Pilar)

Maldito teléfono

"Las mayores discusiones con mi novio se producen cuando llevo yo el coche y él va de copiloto. Se dedica a llamar a gente y, a la vez, va regañándome por cualquier cosa. Así que todo el mundo se entera de lo que supuestamente hago mal. ¡Y en qué tono me lo dice...! Lo odio; si habla que me deje en paz". (Rebeca)

Fidelidad al GPS

"Aunque use el navegador, mi marido se pierde constantemente, a pesar de que yo, como buena copiloto, le indique el camino correcto. Otra cosa que me pone de los nervios es que siempre vaya por la ruta más larga. ¡Me desespera!". (Alejandra)

El aparcamiento nos separa

"No es la primera ni será la última vez que mientras aparco mi pareja va dándome instrucciones, lo que me pone muy nerviosa. Entonces los otros conductores empiezan a pitar y yo me bajo del coche enfadada y lo dejo ahí tirado para que lo aparque él solo". (Raquel)

Semáforos delatores

"Un día mi marido se saltó un semáforo, con tal mala suerte que nos paró la Guardia Civil. Él dijo que no lo había hecho, entonces yo intervine diciendo que jamás habíamos tenido un accidente y que era muy buen conductor, pero que sí, que se lo había saltado. Entonces él contestó que, en todo caso, estaría en ámbar, pero no rojo. Y le dije que no era daltónica... Total, que nos enzarzamos en una discusión. El agente nos dejó irnos solo por no escucharnos...". (Manuela)

Viajes sin tregua

"A mí, directamente me vuelven loca los viajes en familia. Los niños en la parte trasera gritando y pidiendo que paremos para ir al baño, mi marido dándome indicaciones 'correctas' para programar el GPS y diciéndome que llame al hotel para confirmar... Echo de menos viajar escuchando música y mirando el paisaje, como hacía años atrás...". (Henar)

No hay sitio perfecto

"Él tiene un problema con los aparcamientos y continuamente está buscando el lugar ideal... Porque o no entra o no le gusta o no sabe aparcar el coche. En resumidas cuentas, lo deja lejísimos y acabamos peleados". (Ana)